M&C-28

M&C-28

M&C-27

M&C-27

Me he comprado un espejo en el que cada mañana me contemplo, me dignifico y trato de verme como el triunfador que no soy. Trato de crear las mentiras frente a mi propia imagen para acabar por creérmelas. El hecho de verme a mi mismo y fisicalizar el mundo imaginario que deseo y no tengo, creo que me hará propietario de él. Creo que de tanto repetirlo frente a mi cara, mi cara creerá lo que oye, y seré ese gran triunfador que la sociedad me ha dicho que debo ser, y que he terminado por creer que es cierto que debo serlo.

M&C-26

M&C-26

Rosalie me hizo sentir como una isla desierta a la que llega un barco, desembarcan doscientos pasajeros hambrientos de todo, arrasan con lo que encuentran, y abandonan el islote sin el menor prejuicio, sin el menor atisbo de reponsabilidad.

Rosalie me vació y me dejó, de nuevo solitario y en medio de la nada, sin entender qué había ocurrido.

M&C-25

M&C-25

Cuando lloraba siempre trataba de encontrar un motivo. No soportaba la idea de llorar sin sentido. Pero al final me acostumbré y me dejé de contratos sociales y hacer lo que se esperaba de mí. No tenía por qué explicar todo. Si lloraba, lloraba, y dejarme llevar por la angustia y dejarla salir me teminaba relajando.

Solía quedarme tumbado en la alfombra, desconsolado y con las mejillas sucias de la borra de la alfombra y el suelo. A veces me despertaba en posición fetal. Otras, sencillamente, me levantaba ya llorando de nuevo.

Pero ya no tenía que explicar nada a nadie. Ni a mí mismo. Lloraba porque sí, y eso era liberador.

M&C-24

M&C-24

Hacía bastante que no escuchaba música con los auriculares, y me agradó la sensación de sentir el estéreo bailando entre mis orejas al ritmo de no recuerdo qué melodía, tumbado en la arena a las doce menos veinte de la noche, descalzo, y aún medio grogui por los Martinis de la tarde.